jueves, 4 de abril de 2013

Una sonrisa en un funeral

Primero, siento el silencio de los últimos días. Ha sido Semana Santa y he estado descansando con mi Baby y mi Husband. Podría haber planificado un post, pero como este blog es un labor de amor más que de compromiso (¡por mucho que le guste a Google que publique a menudo!), durante estos días de descanso decidí solo escribir cuando tuviera algo que decir.

Y ocurrió...

Ayer, estuve en un funeral en mi pueblo. El difunto era un amigo de la familia, figura de mi infancia, un hombre que ha aguantado un duro enfermedad que al final, le venció. Se esperaba un funeral grande, con muchos hombres corpulentos vestidos de negro. Y fue así. Un funeral galés en toda regla.

También por las voces fue un funeral de lo más galés. Se eligieron dos himnos de lo más emblemáticas y se cantaron con toda la pasión de un pueblo donde el cante es algo que, por lo menos en el pasado, teníamos en la sangre y de vez en cuando pienso que todavía lo tenemos fluyendo por ahí.

Yo no pensaba escribir sobre el funeral - ¿qué tendrá que ver con ser mamá freelance? diríais. Pero un funeral, supongo, que tiene todo que ver con todo en la vida. Es decir, en un funeral te pones a pensar en la vida, en tu propia vida.

Al hablar de la vida que celebrábamos ayer, el hijo mediano recordó cómo era de verdad su padre y nos hizo sonreír a todos, a una iglesia entera de más de 100 personas. Y fue entonces cuando lo pensé...

Acaso lo que queremos todos es que sonrían en nuestro funeral. Quiero decir, no es algo que pienso mucho, pero que sonrían al recordarte es motivo de satisfacción. Has tocado la vida de la gente de forma positiva y te agradecerán ese recuerdo, aunque sea furtivo.

¿Cómo conseguimos eso? Pues yo creo que viviendo una vida que te hace feliz y que hace feliz a los tuyos. No siempre es posible ni fácil, pero desde la perspectiva de una mamá freelance, creo que eso se consigue si sigues tu corazón.

Como freelance, el trabajo es, a menudo, tu vida, y de repente, te conviertes en madre, y tu hijo ahora ocupa ese lugar. Es tu vida, sientes la tentación de dejarlo todo para estar con él. Pero tampoco puedes, porque la vida sigue y hay que trabajar, de alguna manera.

Entonces, bueno, lo que quiero decir es que yo trabajando soy feliz y siendo madre también, y creo que mi Baby también es feliz con su mamá freelance. Cuando tengo un día duro, él tampoco está muy de humor, así que tenerle a él me hace querer seguir luchando cada día en busca de ese equilibrio entre lo profesional y lo personal.

Para que él sonría siempre...

1 comentario:

  1. Que bonito Helen, me ha encantado el post :)
    Bienvenida de nuevo a Madrid!

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