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miércoles, 3 de julio de 2013

El trilingüismo y los bebés

En Madrid estamos obsesionados con el bilingüismo. Los padres quieren que sus hijos entren en los colegios públicos bilingües y los profes que han estado toda la vida estudiando para serlo ahora tienen que serlo en inglés y en castellano.

En la casa de la Mamá Freelance tenemos tres idiomas, no dos - mi idioma materno, el galés, el inglés (que hablamos los dos) y el español, claro está.

Antes de nacer el Baby, tenía algunas ideas respecto a cómo podíamos montar este tema del trilingüismo, ya que tengo una buena amiga que ha vivido con 3 idiomas toda su vida.

Me puse también a investigar y al final optamos por el siguiente modelo:

Mamá Freelance  -> Baby en GALÉS
Husband -> Baby en ESPAÑOL
Mamá Freelance <-> Husband INGLÉS

Es decir, le hablamos directamente en dos idiomas, nuestros maternos, y oye pasivamente el tercer idioma, que compartimos los padres (y que es, también, materno mío).

Me resulta raro a veces hablar en inglés con mi HUSBAND, por falta de costumbre, pero en general funciona bien.

Como cuenta esta mamá de una hija trilingüe cada familia tiene su propio modelo y tiene que estar cómoda con él.

También, hay que aceptar que no vas a entender todo lo que dice el otro progenitor. En general, lo que decimos es muy sencillo y mi Husband, que entiende bastantes palabras en galés, puede conseguir entender lo que estoy diciendo por el contexto y el tono de voz.

Los libros del Baby, en inglés, español y galés - ©Mama Freelance
Lo mejor de esta aventura viene cuando nuestro Baby comprende algo que lo decimos tanto en galés como en español. Luego, cuando estamos con sus abuelos maternos, oye el galés y el inglés todo el tiempo, entonces de repente, ¡entiende algo en inglés también!

Para ir reforzando el inglés, tenemos quedadas con amigas y sus bebés, donde todos hablamos en inglés, y el Baby ve su Peppa Pig en inglés, además de algún cuento que otro.

A veces me preocupa que el inglés es demasiado pasivo, pero también creo que hay que tener paciencia y que exponer a nuestro Baby al inglés es un paso importante en la facilidad que pueda tener para aprenderlo bien en el futuro.

Sabemos que seguramente tardará algo en hablar. Pero bueno, esperemos que haya merecido la pena este esfuerzo cuando llegue el momento...

Para hablar con otras mamás y otros papás que están viviendo con la aventura del trilingüismo, puedes mirar este Foro para familias multilingües de BabyCenter.


jueves, 7 de marzo de 2013

6 consejos para viajar en avión con bebés ¿Easyjet con el Easybaby?

Después de hacer de Mamá Freelance revindicativa el otro día, hoy quiero ser Mamá Freelance práctica.

Parte de la razón por mi silencio la semana pasada era porque estaba visitando mi tierra y ahí siempre hay distracciones. Además, mi madre (Mamgu) nunca me deja estar mucho tiempo en el ordenador entonces no tengo ni un momento para pensar y escribir.

El viaje a Gales siempre me ilusiona - es volver a casa, volver a mi tierra, a mis raíces y a poder hablar mi querida lengua casi todo el tiempo. Ahora ir con mi Baby es otra ilusión.

El primer viaje - nunca más con Maxi Cosi y maleta de ruedas. ¡Ahora siempre mochila para el bebé y para mi espalda! ©Mama Freelance

Pero claro, antes de aterrizar, hay que subir al avión, así que hoy os quiero dar algunos consejos útiles sobre viajar en avión con un bebé (son siempre viajes cortos - ¡de los largos ya hablaremos!). Ya van 6 viajes, así que vamos conociendo el terreno.

1. No llevar una maleta con ruedas como equipaje de mano. Y sobre todo si tu bebé aún no se incorpora. Mejor una mochila o la bolsa del carrito.

2. ¡Portea! Mi Baby es muy fan del porteo; le encanta ir en la mochila ErgoBaby que tenemos ahora, pero le he llevado también en el fular (el nuestro es un Kikuyu, ¡regalo de nuestros amigos de Zankyou!). Te deja las manos libres y eso es esencial para el equipaje de mano y el pasaporte y la tarjeta de embarque y... Eso sí, te obligan a quitarte la mochila para pasar por seguridad en UK (o por lo menos en Bristol y Gatwick), en Madrid no.

3. El despegue y el aterrizaje son los peores momentos para mi Baby. Nuestra pediatra me dijo que le diera de mamar o el chupete para estos momentos. En el despeque siempre va bien y se duerme, pero la bajada es horrible y lo sufre bastante. Si te pasa esto, lo único que puedes hacer es aguantar y achucharle lo que te permite el cinturón de seguridad. Son 10 minutillos.

4. Ahora que mi Baby está con la alimentación complementaria, se entretiene con una galleta o unas tortitas de arroz casi media hora (que es un 25% de nuestro viaje). Eso sí, lleva cosas pequeñas y muchas de ellas porque se van a caer al suelo. Otra buena era una tira larga de pepino - se entretiene un montón con esto.

5. Ve al baño antes de subir al avión porque luego intentar ir al baño si vas sola es un infierno. O tienes que llevarlo contigo o lo tienes que dejar con alguien. Ninguna es buena elección.

6. ¡Capas! Viste a tu bebé con capas, porque en el avión de repente hace frío y luego a los cinco minutos, calor. Estaría bien llevar una mantita, pero la verdad, nunca tengo sitio en la mochila. Eso sí, las muselinas o gasas pueden servir de manta ligera, o si no, tu abrigo.

Espero que esto os ayude. Yo voy a seguir pensando en consejos según vayamos registrando más kilómetros en el aire. Nos toca otro viaje dentro de 15 días para Semana Santa. A ver qué tal...

martes, 15 de enero de 2013

Silencio y la baja maternal

Hoy siento el silencio por primera vez en mi baja. Mi madre se ha llevado a mi peque a dar una vuelta y yo no sé qué hacer. Por tanto, me pongo a escribir.

He descubierto durante los últimos 3 meses que los recién nacidos hacen mucho ruido. Mi hijo no es llorón, pero ruidoso sí que es. Por la noche cuando duerme carraspea como un viejo y suspira como una princesa de cuento de hadas. Durante el día, parece un gato, un oso, una persona muy enfadada y en general, como un bebé parlanchín que ha descubierto la voz y quiere que todo el mundo se entere.

Así que el silencio es raro, un bien que sólo se aprecia a altas horas de la madrugada, o que sorprende durante la siesta.

Este silencio infrecuente, sin embargo, se junto con el silencio de las mamás. No sólo andamos de puntillas en casa cuando el peque está dormido, no sólo hablamos bajo cuando les estamos dando de comer, sino también nos callamos ante lo corto que es la baja en sí. Sé que no estamos para extender bajas ahora mismo, con la dichosa crisis que justifica todo, pero me sorprende nuestro silencio ante tan sólo 16 semanas de tiempo con nuestros pequeños.

Mientras que mis amigas británicas disfrutan de un mínimo de 39 semanas, extensibles a 52 sin remuneración, en España estamos con los alemanas (como en muchas cosas), las austriacas y las belgas, con apenas 4 meses de baja paternal para disfrutar de nuestros peques al 100%.

Sin embargo, tenemos suerte comparado con las mamá de Lichtenstein con sus 8 semanas, y vivimos en la gloria comparado con las estadounidenses con su zero patatero.

Supongo que el problema es que soy muy vocal, igual que mi hijo. Tengo una voz y ahora mismo quiero que todo el mundo sepa que me baja me parece corta. Grito: "joder, si la OMS dice que lo mejor es la lactancia materna de forma exclusiva hasta los 6 meses, cómo es que no puedo tener una baja correspondiente..."
En realidad, lo que yo quiero es desplazar mi decisión sobre cómo afrontar mi vida laboral siendo mamá todo lo que pueda. Pero me parece a mí que por mucho ruido que haga, me va a tocar callarme y poner manos a la obra.

lunes, 15 de octubre de 2012

Era freelance, ahora soy mamá

Ayer mi hijo cumplió 12 semanas. Tres meses maravillosos han pasado desde que nació y entre risas y sonrisas, algunas lágrimas y muchos bostezos, han ido pasando los días y se acerca el fin de la baja. 

Ha salido el sol ©LaMamaFreelance
Por ahora sólo planifico, pero el corto permiso de maternidad para las mamás residentes en España hace que tengamos que pensar en cómo conciliar la vida profesional con la personal antes que muchas otras mujeres en Europa. 

Además, siendo autónoma que trabaja en casa, aparte de no tener esos 15 días extras para la lactancia, el dilema sobre qué hacer con el niño y el trabajo supone un reto entre la maravillosa flexibilidad de la mujer autónoma y el compromiso tanto con su hijo como con su propia empresa.

Mentiría si dijera que lo tengo todo claro. Cada semana que pasa es un logro más para el pequeño, unos gramos más en la tripa, piernas y cara, un movimiento más de sus ojos, manos o piernas, o unos minutos más que duerme por la noche. Pero cada semana también es la cuenta atrás hasta empezar a tomar cartas en este asunto del trabajo.

Quiero trabajar, me gusta trabajar. Pero me encanta mi hijo. Ser madre es algo mucho más grande que ser traductora. Sin embargo, me gusta traducir, me gusta tener mi propia empresa, y también importante - hay que trabajar para dar de comer a mi peque.

Este blog va a ser mi intento de ver cómo me arreglo como mamá freelance...